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UNA JUSTICIA INOPERANTE, INJUSTA E IMPOSIBLE DE SOLUCIONAR EN COLOMBIA

Me declaro un absoluto fanático de la constitución de 1991, porque es un documento prístino, útil y eficaz para la mejoría en la convivencia de los Colombianos, aporta herramientas de defensa de los derechos de todos los ciudadanos y realmente, si le da importancia a nuestra personalidad, quitándole primacía a la ley, por eso Colombia es un ESTADO SOCIAL DE DERECHO.

Pero con los problemas legislativos que se han presentado, se notan dos graves hechos:
1. Que nuestros representantes al Congreso, no legislan por el pueblo y para el pueblo, legislan por y para sus propios intereses. Entonces, son ellos quienes deben ser destituidos, deberíamos convocar a la revocatoria del congreso, buscando una renovación de aquellas “vacas sagradas” que con los micos que les cuelgan a las leyes, lo que buscan es mantenerse siempre manipulando el poder.
2. Que nuestra legislación sigue siendo completamente paquidérmica, porque si un acto legislativo que llevaba 2 años, que era beneficioso para el país (según el gobierno), tenga que ser hundido por haber sido modificado en su original por el legislador, perdiéndose 2 años de “trabajo” de los congresistas a quienes les pagamos por ese tiempo, para que al final como acto de contrición el gobierno, quien lo impulso de manera pusilánime sin percatarse de las trampas con anterioridad, tenga que pedir que el mismo congreso que lo dañó lo hunda, es testimonio de un adefesio en la forma de promulgar las leyes y en la incompetencia de quienes nos gobiernan.

Entonces, este tema es el testimonio fidedigno, de que ni el gobierno, ni el poder legislativo, están en capacidad de dirigir a Colombia, porque si el Gobierno trata de mejorar realizando un proyecto, el cual al final se convierte en inconveniente, pero además, es manipulado por un congreso corrupto o ignorante (no me decido en cual apelativo utilizar), significa que dicho gobierno y su respectivo congreso no hacen las labores o no están capacitados, para realizar las labores para las que fueron designados, pues la justicia colombiana, sigue siendo igual de injusta, igual lenta, igual de desigual, sin que ni el Gobierno, ni el Congreso, puedan cambiarlos, por mera ignorancia. Es decir, esto indica que pertenecer a la Rama Judicial, le da a quien ostenta dicho fuero, una deificación mientras se mantenga allí, porque (con grandes excepciones) un juez puede seguir siendo un perezoso, un lento, un malicioso, apoyado por leyes retrogradas y ni siquiera, el Congreso o el Gobierno pueden hacer cambios significativos beneficiosos para los ciudadanos. Vamos a tener que buscar ayuda divina, para poder modificar de manera satisfactoria nuestra forma de impartir justicia, porque así como vamos, nuestra justicia nunca va a llegar a ser justa y así nunca va a haber paz.

Respeto la ley, respeto las decisiones judiciales y respeto con profunda convicción nuestra Constitución Política, pero cuando veo que la ley termina siendo el “idiota” útil de quien no quiere cambiar, porque como esta, mantiene su incompetencia, definitivamente, me pregunto, ¿A caso los Colombianos, solamente dependemos de Dios, para poder cambiar funcionarios quienes manifiestamente no han funcionado, porque entre nosotros no podemos arreglar nuestros propios problemas?

Ayúdenme a contestar esta pregunta por medio de mi twitter @MANUELABOGADO o facebook en HR SERVICIOS LEGALES ABOGADOS.
Gracias por leer nuestra opinión.

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